DOS GRANDES FUTBOLISTAS
Beñat Ahedo 1C
En un pequeño barrio a las afueras de San Sebastián, vivía
un chico llamado Josu, que tenía 12 años. Vivía con sus padres y su hermana
Amaia. Habitaba en un edificio situado al lado del bosque, entre el colegio y
el polideportivo.
Josu jugaba en el equipo de futbol del barrio, pero como
el deporte no se le daba muy bien, se solía quedar siempre en el banquillo. Un
día, el entrenador le dijo:
–Josu, ven aquí.
–¿Qué quiere entrenador?
–Tengo que hablar contigo. Fernando y yo hemos estado
hablando, y hemos decidido que no te
queremos en el equipo, y por lo tanto, debes abandonarlo.
–¿Pero, porque yo? – dijo Josu llorando, y entristecido
se marchó al bosque.
Ya en el bosque, se sentó a la sombra de un árbol, y le
pareció ver un campo de fútbol. Se iba alejando del bosque y acercándose al
campo. Este, era de arena, y estaba rodeado por una pista de atletismo.
Josu, no les dijo lo ocurrido a sus padres, y en vez de
entrenar, se marchaba al bosque, al campo antiguo. Allí no había más que arena,
no había porterías, ni líneas marcadas, como por ejemplo el área.
Josu, le contó lo del campo a su mejor amigo, que se
llamaba Jon. Este, era alto y atlético. Tenía el pelo rubio y unos ojos azules;
todas las chicas estaban enamoradas de él. Aparte de amigo, también era su
vecino, y pasaban todo el día juntos.
Los dos amigos, empezaron a reconstruir el campo, hacían
agujeros como si fuesen las líneas, ponían ramas grandes y gruesas para hacer
la portería… así, poco a poco, iba pareciendo un campo de futbol.
Un día, se les ocurrió una cosa; los dos pondrían una
cantidad de dinero en un bote, y cuando tuviesen suficiente, lo gastarían en
material para el terreno de juego. Aparte de eso, también jugaban al futbol, o
hacían carreras en la pista, que casi
siempre ganaba Jon.
Tras una larga jornada, Josu volvió a casa:
–¿Qué horas son estas? –le pregunto su padre.
–Es que el entrenamiento se ha alargado –contesto Josu un
poco nervioso.
–No hace falta que mientas, los padres de Luis nos lo han
contado todo. ¿Hasta cuándo pensabas continuar con esta mentira?
–Lo siento, pero tenía miedo.
–No pasa nada, para nosotros sigues siendo un campeón.
Buenas noches –dijo el padre.
–Buenas noches –añadió Josu, y aliviado, se marchó a su
habitación.
Al día siguiente Josu, les contó a sus padres que había
encontrado el campo, y que junto a Jon, guardaba dinero e iban restaurándolo
poco a poco. El padre de Josu contribuyó con un poco, aunque su hijo le había
mentido, estaba contento, porque no había abandonado el deporte, y tenía la
intención de continuar jugando al fútbol.
Al cabo de dos meses, ya tenían las dos porterías, y
junto con el padre de Josu, habían ido a una tienda de San Sebastián, y habían
comprado un césped, que Josu y Jon pagarían a plazos con su propio dinero.
Cuando acabaron de quitar la arena, empezaron a colocar
el césped, y cuando hubieran concluido el trabajo comenzaron a pintarlas
líneas. Para trazar estas, utilizaron una pintura blanca, que tardó 20 minutos
en secarse. Cuando esta estuvo lista, parecía un campo de futbol aún mejor que
en el que entrenaban antes.
Un año después de empezar la obra, el mini estadio ya
estaba listo, y los dos amigos estaban contentos por el importante trabajo que
habían hecho. El campo de futbol tenía incluso un cartel que decía así:
“Estadio de Josu y Jon”.
Josu había cumplido ya 13 años, y estaba hecho un chico
mayor. Su padre había fundado un equipo, y todos los niños del pueblo jugaban
allí; incluidos los ex compañeros de Josu, básicamente, el otro equipo había
desaparecido. Luis, el antiguo entrenador, se marchó a un pueblo pequeño en el
centro de España, al lado de Laguna Grande de Peñalara, un lago de
aguas cristalinas, un lugar para relajarse, el paraíso.
A la edad de 15 años, Josu y Jon jugaban juntos en el
filial de la Real Sociedad, ambos eran grandes
futbolistas, pero, Josu, aparte de futbolista era una gran persona. Era muy
joven, aun así, el club le pagaba una cantidad de dinero, y este, la destinaba
para los fondos del equipo de su padre. Con este dinero, el padre de Josu,
consiguió colocar una grada para los aficionados, y un par de vestuarios para
que los niños pudieran ducharse allí.
Al cabo de unos años, Jon y Josu jugaban juntos en la
Real. Este, se convirtió el pichichi de la liga, y aquel, consiguió alzar
grandes títulos siendo el capitán del equipo.
Cuando los dos
tuvieron 18 años, les subieron al primer equipo; al principio no jugaban mucho,
pero al cabo de unos años eran titulares indiscutibles, básicamente, eran el
pilar del equipo.
FIN
No hay comentarios:
Publicar un comentario