Edison Albán 1.C


LA SUPERACIÓN
Edison Albán 1.C

Todo empezó en un pueblo llamado Agua Santa. Un lugar apartado de la ciudad de pocos habitantes. En aquel lugar todo iba sobre ruedas, era un lugar tranquilo aunque de vez en cuando  había algunos conflictos entre vecinos. Estaba rodeado de árboles con sus hojas verdegayes, plantas, flores y todo tipo de animales. En una casa de este pacífico  pueblo vivía  nuestro protagonista, un chaval llamado Eddy con su madre. Su casa no era precisamente como una mansión sino una simple y antigua cabaña ya que no tenían mucho dinero. Eddy era un chaval muy desarrollado para su edad, de ojos marrones claros, cabello corto y castaño,  era más corpulento y más fuerte que sus amigos  como consecuencia de sus años de trabajo en la ganadería. Desde pequeño le gustaba  el fútbol y siempre que podía  iba a jugar con sus amigos.
                                                                                         
Faltaba un día para año nuevo, todos estaban encantados con la idea y se pasaron el día con los preparativos  para recibir al nuevo año, pero nadie sospechaba  que les asechaba un tremendo mal. En Agua Santa no acostumbraba a hacer mucha lluvia  pero en aquella noche hizo un tiempo nunca visto por los vecinos desde hace muchísimos años. Todo el cielo se puso oscuro, repletas de nubes negras como montones de carbón y  de repente empezó a caer un diluvio. Durante toda la noche los  vecinos no pegaron ojo. 

Al día siguiente, se levantaron  asustados y como creían mucho en las supersticiones pensaban que lo de aquella noche era un aviso pero como era año nuevo lo decidieron ignorar. El diluvio causó algunos imperfecciones en el pueblo  pero a la primera hora de la mañana empezaron a reconstruirlo. Al mediodía empezó la fiesta tan  esperaba por todos y  prevista de hace días,  todos se lo estaban pasando muy bien desde los más pequeños hasta los más mayores. De lo distraídos que estaban con la  fiesta no se habían percatado de las nuevas noticias. Unos saqueadores iban saqueando y destruyendo todos los pueblos que se encontraran a su paso, por otra parte, los vecinos seguían disfrutando con la fiesta pero de pronto se escuchó unos disparos y el galope de los caballos. Cuando los saqueadores  llegaron al pueblo exclamaron:
-¡Si nos dais todo vuestro dinero no os mataremos!
-¡No! -respondieron todos.                                                                                   
-Vosotros lo habéis querido -gritó el jefe de los conquistadores.
            Entonces estos sacaron sus armas  y empezaron a disparar, pero los vecinos cogieron las sillas, mesas, piedras… para combatirles.  Eddy, aterrorizado, entre tanto alboroto empezó a buscar a su madre pero para cuando la encontró ya la habían herido y  con su último suspiro le susurró:
            -Hijo, corre, vete donde tu tía, ahí estarás a salvo-.
-No, no te dejaré aquí mamá- 
-Hijo vete ya.
            En ese momento un bandido le divisó  y le disparó, Eddy, con toda la tristeza del mundo salió corriendo  con un hombro herido. Todos los habitantes se murieron  excepto alguno que se había escapado, además, el pueblo se quedó envuelto en llamas y destrucción, mientras que los saqueadores se quedaron satisfechos con el botín  conseguido.

Eddy, después de caminar  horas y horas consiguió llegar  a la casa de su tía. Cuando ella  se percató se la herida del brazo le curó y le preguntó:
 -¿Que te ha pasado en el brazo?
 -Han atacado nuestro pueblo y mamá ha muerto.
-¿Quiénes?
–Unos saqueadores.
La tía de Eddy se quedó muy triste al conocer la noticia pero le dijo que no se preocupara porque ella le iba a cuidar. Días más tarde la tía le inscribió en un nuevo colegio pues el otro  se quedó envuelto en llamas. Pasaron días y días y Eddy  todavía seguía triste por la muerte de todos sobre todo por la de su madre. Su tía no sabía que hacer para animarle a sique le preguntó:
 -¿Que te gustaría hacer para que te distraigas?
-Me  gustaría jugar en un equipo de fútbol -respondió Eddy.
-Está bien -le afirmó su tía.

Al día siguiente se fue a entrenar  por primera vez en el cual  le presentaron a sus compañeros y a sus  entrenadores. A él le  pareció  todos muy  majos y buenos. Al principio entrenaba y jugaba cabizbajo pero entrenamiento tras entrenamiento y partido tras  partido iba jugando con más y más  ganas. Además todos los días por la noche, después  de entrenar o jugar un partido, se prometía que iba a ser el mejor futbolista del mundo para hacer honor a su madre.  Se encontraban el en ecuador de la liga y les tocaba jugar contra el Santos, uno de los equipos favoritos para ganar la liga de este año ya que la anterior la ganaron ellos, además eran buenísimos y tenían muy buenos jugadores. En el palco había bastantes ojeadores que querían presenciar el partido y ver si había algún jugador prometedor, el más  llamativo era Fernando, un hombre pequeño y rellenito de pelo corto con los mofletes rojos como  tomates y la tripa tan grande como el sol con unas piernas pequeñas pero fuertes.  Este era el ojeador del Libertador F.C., uno de los mejores clubes de la ciudad. Un par de minutos después comenzó el partido  y los hinchas empezaron a animar a su equipo mientras que los ojeadores, también, empezaron a tomar nota. Eddy fue titular y aunque todavía no hubiese superado por completo su tristeza decidió   jugar como él sabía. El partido fue muy entretenido y competitivo, cualquiera de los dos equipos podía llevarse la victoria. A  los 20 minutos de juego el Santos metió  un gol pero la alegría les iba a durar poco porque 5 minutos más tarde Eddy  marcó un gol. Así transcurrió el partido, con mucha emoción y algún que otro disgusto.
Finalmente el partido finalizó  con un 3-2 para el equipo de Eddy. Todos celebraron esta victoria como si hubiesen ganado la liga pues era un partido muy importante. Se disponían a entrar al vestuario cuando Fernando le preguntó:
-¿Cómo te llamas?
-Eddy -le contestó. 
-Yo Fernando, soy el ojeador del Libertador F.C. ¿Te gustaría jugar en el              Libertador?
-Sí -exclamó emocionado.
-Cuando termine la temporada vienes y serás nuevo jugador del Libertador.
            -Está bien.
Desde entonces Eddy se entrenó y jugó más fuerte para seguir mejorando.  Eddy siguió progresando  y junto a él su equipo, ya solo faltaba un solo partido para que se terminase la liga, jugaban contra el peor equipo. Finalmente les ganaron 10-0 y con esa victoria se proclamaron campeones por delante del Santos.

Eddy por fin superó su tristeza y sus malos recuerdos, y como le dijo Fernando se fue al Libertador, como no era de extrañar marcó muchos goles. Eddy era querido por muchos equipos por su juego y calidad a la hora de finalizar. Así paso años y años, mejorando y mejorando hasta que un día fichó por el F.C. Barcelona. Desde entonces se ha convertido en uno de los mejores  futbolistas.

FIN

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