LA
SUPERACIÓN
Todo empezó en un pueblo llamado Agua Santa.
Un lugar apartado de la ciudad de pocos habitantes. En aquel lugar todo iba
sobre ruedas, era un lugar tranquilo aunque de vez en cuando había algunos conflictos entre vecinos.
Estaba rodeado de árboles con sus hojas verdegayes, plantas, flores y todo tipo
de animales. En una casa de este pacífico
pueblo vivía nuestro
protagonista, un chaval llamado Eddy con su madre. Su casa no era precisamente
como una mansión sino una simple y antigua cabaña ya que no tenían mucho
dinero. Eddy era un chaval muy desarrollado para su edad, de ojos marrones
claros, cabello corto y castaño, era más
corpulento y más fuerte que sus amigos
como consecuencia de sus años de trabajo en la ganadería. Desde pequeño
le gustaba el fútbol y siempre que
podía iba a jugar con sus amigos.
Faltaba un día para año nuevo, todos estaban
encantados con la idea y se pasaron el día con los preparativos para recibir al nuevo año, pero nadie
sospechaba que les asechaba un tremendo
mal. En Agua Santa no acostumbraba a hacer mucha lluvia pero en aquella noche hizo un tiempo nunca
visto por los vecinos desde hace muchísimos años. Todo el cielo se puso oscuro,
repletas de nubes negras como montones de carbón y de repente empezó a caer un diluvio. Durante
toda la noche los vecinos no pegaron
ojo.
Al
día siguiente, se levantaron asustados y como creían mucho en las
supersticiones pensaban que lo de aquella noche era un aviso pero como
era año
nuevo lo decidieron ignorar. El diluvio causó algunos imperfecciones en
el
pueblo pero a la primera hora de la
mañana empezaron a reconstruirlo. Al mediodía empezó la fiesta tan
esperaba por todos y prevista de hace días, todos se lo estaban
pasando muy bien desde
los más pequeños hasta los más mayores. De lo distraídos que estaban con
la fiesta no se habían percatado de las
nuevas noticias. Unos saqueadores iban saqueando y destruyendo todos los
pueblos que se encontraran a su paso, por otra parte, los vecinos
seguían
disfrutando con la fiesta pero de pronto se escuchó unos disparos y el
galope
de los caballos. Cuando los saqueadores
llegaron al pueblo exclamaron:
-¡Si nos dais todo vuestro dinero no os
mataremos!
-¡No! -respondieron todos.
-Vosotros lo habéis querido -gritó el jefe de
los conquistadores.
Entonces estos sacaron sus armas y empezaron a disparar, pero los vecinos
cogieron las sillas, mesas, piedras… para combatirles. Eddy, aterrorizado, entre tanto alboroto
empezó a buscar a su madre pero para cuando la encontró ya la habían herido
y con su último suspiro le susurró:
-Hijo, corre, vete donde tu tía, ahí estarás a salvo-.
-No, no te dejaré aquí mamá-
-Hijo vete ya.
En ese momento un bandido le divisó y le disparó, Eddy, con toda la tristeza del
mundo salió corriendo con un hombro
herido. Todos los habitantes se murieron
excepto alguno que se había escapado, además, el pueblo se quedó
envuelto en llamas y destrucción, mientras que los saqueadores se quedaron
satisfechos con el botín conseguido.
Eddy,
después de caminar horas y horas consiguió llegar a la casa de su
tía. Cuando ella se percató se la herida del brazo le curó y
le preguntó:
-¿Que
te ha pasado en el brazo?
-Han
atacado nuestro pueblo y mamá ha muerto.
-¿Quiénes?
–Unos saqueadores.
La tía de Eddy se quedó muy triste al conocer la noticia pero le dijo
que no se preocupara porque ella le iba a cuidar. Días más tarde la tía le
inscribió en un nuevo colegio pues el otro
se quedó envuelto en llamas. Pasaron días y días y Eddy todavía seguía triste por la muerte de todos
sobre todo por la de su madre. Su tía no sabía que hacer para animarle a sique
le preguntó:
-¿Que
te gustaría hacer para que te distraigas?
-Me
gustaría jugar en un equipo de fútbol -respondió Eddy.
-Está bien -le afirmó su tía.
Al
día siguiente se fue a entrenar por primera vez en el cual le
presentaron a sus compañeros y a sus entrenadores. A él le pareció
todos muy majos y buenos. Al
principio entrenaba y jugaba cabizbajo pero entrenamiento tras
entrenamiento y
partido tras partido iba jugando con más
y más ganas. Además todos los días por
la noche, después de entrenar o jugar un
partido, se prometía que iba a ser el mejor futbolista del mundo para
hacer
honor a su madre. Se encontraban el en
ecuador de la liga y les tocaba jugar contra el Santos, uno de los
equipos
favoritos para ganar la liga de este año ya que la anterior la ganaron
ellos,
además eran buenísimos y tenían muy buenos jugadores. En el palco había
bastantes
ojeadores que querían presenciar el partido y ver si había algún jugador
prometedor, el más llamativo era
Fernando, un hombre pequeño y rellenito de pelo corto con los mofletes
rojos
como tomates y la tripa tan grande como
el sol con unas piernas pequeñas pero fuertes.
Este era el ojeador del Libertador F.C., uno de los mejores clubes de la
ciudad. Un par de minutos después comenzó el partido y los hinchas
empezaron a animar a su equipo
mientras que los ojeadores, también, empezaron a tomar nota. Eddy fue
titular y
aunque todavía no hubiese superado por completo su tristeza decidió
jugar como él sabía. El partido fue muy
entretenido y competitivo, cualquiera de los dos equipos podía llevarse
la
victoria. A los 20 minutos de juego el
Santos metió un gol pero la alegría les
iba a durar poco porque 5 minutos más tarde Eddy marcó un gol. Así
transcurrió el partido, con
mucha emoción y algún que otro disgusto.
Finalmente el partido finalizó con un 3-2 para el equipo de Eddy. Todos
celebraron esta victoria como si hubiesen ganado la liga pues era un partido
muy importante. Se disponían a entrar al vestuario cuando Fernando le preguntó:
-¿Cómo te llamas?
-Eddy -le contestó.
-Yo Fernando, soy el ojeador del Libertador
F.C. ¿Te gustaría jugar en el Libertador?
-Sí -exclamó emocionado.
-Cuando termine la temporada vienes y serás
nuevo jugador del Libertador.
-Está bien.
Desde entonces Eddy se entrenó y jugó más
fuerte para seguir mejorando. Eddy
siguió progresando y junto a él su equipo,
ya solo faltaba un solo partido para que se terminase la liga, jugaban contra
el peor equipo. Finalmente les ganaron 10-0 y con esa victoria se proclamaron
campeones por delante del Santos.
Eddy por fin superó su tristeza y sus malos
recuerdos, y como le dijo Fernando se fue al Libertador, como no era de
extrañar marcó muchos goles. Eddy era querido por muchos equipos por su juego y
calidad a la hora de finalizar. Así paso años y años, mejorando y mejorando
hasta que un día fichó por el F.C. Barcelona. Desde entonces se ha convertido
en uno de los mejores futbolistas.
FIN
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